Es importante distinguir entre la creación de comunidad en centros de coworking, y la creación de comunidad en edificios de oficinas. Cierto es que ambas comparten determinados rasgos, pero difieren en un aspecto esencial: las personas y empresas que trabajan en un ecosistema de coworking comparten una misma cultura y están más predispuestas a la colaboración abierta con “desconocidos”. En un edificio de oficinas, sin embargo, cada uno de los inquilinos tiene su propia cultura, son su propios valores e identificadores de marca. Por todo lo anterior, no es lo mismo la creación de comunidad en uno y otro caso.

El Tenant Engagement se centra específicamente en la creación de comunidad en edificios de oficinas en los que existen diferentes empresas arrendatarias. Estos arrendatarios, aunque no necesariamente compartan la misma cultura empresarial o laboral, sí es probable que tengan determinados intereses comunes relacionados con el uso que hacen del inmueble o con la satisfacción de sus empleados, los usuarios finales del espacio.

Y que no compartan una misma cultura, no implica que las personas que ocupan un edificio de oficinas no deban conocerse entre sí y relacionarse; el Tenant Engagement facilita, precisamente, que los usuarios de un inmueble construyan relaciones entre sí, independientemente de la empresa para la que trabajen. Dichas relaciones pueden estar ligadas estrictamente a la actividad profesional que cada una de las personas desarrolla, o ligadas a actividades extralaborales que enriquecen la experiencia de los ocupantes del edificio.

Creación de comunidad y Tenant Engagement

Por ejemplo, el Tenant Engagement procura que los usuarios de un edificio de oficinas, además de trabajar, cuiden su salud, concilien y tengan un mayor equilibrio entre su actividad personal y profesional, e incluso realicen actividades en el inmueble (durante la jornada laboral) que de otra manera tendrían que realizar en fines de semana o fuera del horario convencional de oficina.

El Tenant Engagement también dota a los usuarios de las herramientas necesarias para controlar la iluminación, la temperatura y los accesos de los espacios que ocupan, ofreciéndoles mayor comodidad y flexibilidad.

Ahora bien, tanto la creación de comunidad, como la oferta de servicios relacionados con la salud y la conciliación, requerirá del uso de una aplicación móvil de Tenant Engagement que permita vertebrar todas estas funcionalidades. A través de una app de Tenant Engagement se dispone de un directorio de todas las personas que ocupan un inmueble (o un conjunto de inmuebles) que permite el envío de mensajes, un marketplace de productos y servicios relacionados con la ocupación del inmueble, y un panel de control desde el que establecer las condiciones ideales de iluminación y temperatura del usuario. De este modo y, dependiendo del nivel de sensorización de un determinado inmueble, éste reconocerá las preferencias de cada usuario y adaptará las condiciones del entorno en función de ello.

Para la creación de comunidad en coworkings, la tecnología no es tan relevante, porque se trata de poblaciones más pequeñas de personas, para las que no es necesario disponer de una app o una solución que ponga en contacto a unos con otros. Este trabajo lo realizan las personas que regentan los espacios de coworking, mediante acciones más personales y directas. La creación de comunidad en una población de 200 es fácil, ahora bien, ¿qué sucede cuando la población es de 2.000, 20.000 o 50.000?

 

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